Adrián Lorenzana ha realizado estudios de arquitectura, ciencias de la comunicación, historia del arte y artes escénicas en Guatemala, Estados Unidos, México, Italia y España. Es una persona que tiene una gran pasión y amor por su trabajo. Sus habilidades eminentemente creativas lo han hecho trabajar durante muchos años en el campo de la escenografía y la dirección de arte en cine, televisión y teatro. A pesar de considerarse teatrista de corazón, también ha dedicado una gran parte de su vida a la gestión cultural y a la producción así como a la museografía y curaduría de exposiciones.

En teatro se inició con el maestro Hugo Carrillo en Artecentro y en la década de los años 90’s trabajó con el maestro Guillermo Ramírez Valenzuela en diversos montajes. Con él realizó la dirección de arte de la obra La Muerte y la Doncella de Ariel Dorfman. La obra realizó una gira internacional y en el Festival de Teatro de El Salvador obtuvo el Copinol de Oro (premio que otorga el festival a las mejores obras participantes). Su incursión en el cine le ha llevado a colaborar con personalidades como Paul Verhoeven, Katherine Hardwicke y Héctor Olivera, entre otros.

Musicalmente, ha tenido la oportunidad de trabajar con los más destacados artistas clásicos, populares y jazzistas de Guatemala. Fue director cultural del Instituto Guatemalteco Americano, director del Mosaico Cultural de Antigua durante sus primeros cinco años y productor del Festival Internacional de Cultura Paiz. Fue curador del programa Jóvenes Creadores del desaparecido Bancafé y recientemente realizó la museografía de la Bienales de Arte Paiz de El Salvador y la de Guatemala, que se realizó en el 2008 en varias sedes en la ciudad.

Su carrera como escenógrafo surgió a raíz de su interés por la actuación. Actoralmente ha participado en Y Dónde Está el Tenor de Ken Ludwig, en La Pareja Dispareja de Neil Simon y en las comedias musicales West Side Story de Leonard Bernstein y Evita de Andrew Lloyd Weber.

Desde niño tuvo gran afición por los diversos géneros musicales y ha sido coleccionista de música desde que tiene uso de razón. Su pasión por la música se ve reflejada en la programación de Bohemio.